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Moving!
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Ahi se va Yukihane. Sé que los post aun no estan completamente actualizados. Pero son mas de 2xx D:!. Asi que, los ire incluyendo gradualmente.
Gracias por leer Yukihane
. Los espero alla!
Add comment Agosto 28, 2009
[Cuento] No esta permitido…
Empezo a deambular como un zombie por el hospital. Hasta que de pronto, algo la obligo a pararse. Abrio la puerta suavemente y miro la camilla. Casi un suspiro de voz hablo diciendo
Es imposible ignorar tu olor.
L- Lo siento… – Dijo entorpeciendo con la boca. – ¿Como te encuentras?
Intento incorporarse, pero sus manos no respondian lo suficientemente bien. Asi que se quedo tal cual como estaba y acoto – Me siento despejado. No estoy seguro si sea un estado, pero estoy mejor. Hey… no deberias preocuparte por mi. Tu marido…
Él lo entiende. Pero, a esta altura, debo aclararte algo. Por ello… tal vez me puse tan histerica al saber que te podias morir… es decir, me estoy enrredando, perdon por ello… pero, es dificil de decirlo… yo… – respiro hondo y dijo rapido – Ya no te quiero. Creo que será la ultima vez que nos veamos… no puedo sacar esa posibilidad… de vernos otra vez, en otras circunstancias, me entiendes? Por ello, queria decirtelo antes de que murieras… o no alcanzaras a oirlo… no podias morir sin escucharlo!
Entiendo. – Dijo por toda respuesta, el silencio se expandio durante unos eternos instantes y ninguno dijo nada.
Ella se giro y abrio la puerta, casi llorando – si, otra vez – . Unas lagrimas rebotaron en el suelo, antes de pasar por la puerta. Camino otra vez, errante, hasta que encontro el pasillo en donde hablaba su marido y la doctora, escuchando brevemente:
No fue por que yo n-…
No mientas! No me mientas! Todas las razones te sirvieron de pretexto y asi has vivido, engañada. De hecho, se que aun piensas en mi. Y no es necesario mirarte para desifrarlo!
Por torpeza camino hacia atrás. Su marido salio por el otro pasillo y miro a la doctora con otros ojos. Ella estaba llorando, por ello, limpiaba sus lentes.
Se apoyo en la muralla y dijo para si misma : Por ello, las mentiras duelen tanto… dejan heridas grandes durante años… pero… creo que podré llevar la que formule hace un momento durante lo que me quede de vida…
Necesito hacerlo! – Dijo casi gritando. La doctora se giro y le causo gracia. Le toco el hombro al pasar por su lado, pero siguio su camino. La muchacha se afirmo el pecho y se dijo convencida: Sé que él no va a pensar en mi despues de esto… y es mejor que sea asi…
Ann! – Le grito su Marido – En donde estabas? Ann? – Le costo responder, estaba demasiado abstraida del mundo.
Ah.. ja ja ja… Lo si- siento ¿Vamos a casa? Tenemos que hacer maletas… – Le sonrio brevemente y él afirmo con la cabeza.
Ya verás que te gustará cambiar de aire! – Le dijo animado. Ella sonrio con más naturalidad. Su corazón se sentia menos pesado que antes. Ambos se sentian más livianos…
Por que dejaron parte de su pasado en aquel hospital.
Add comment Junio 3, 2009
[Cuento] La mascara.
Afirmenlo! – Dijo una voz con una mascarilla. El paciente se resistia con todas sus fuerzas, sin poder gritar. Tenia la voz desgarrada. Una lluvia de lagrimas ya habia pasado y parecia fuera de si. La doctora a sangre fria le enterro la aguja en el muslo derecho y el joven perdio fuerza de inmediato. Pestañeo un par de veces, las suficientes para darse cuenta que caeria dormido pronto. La mujer se saco la mascarilla y nos damos cuenta que era una joven. Empezo a mirar los signos vitales del muchacho que yacia como peso muerto en la camilla. Ya casi ni respiraba. Ni un poco…
Se solto el cabello y se retiro. Las enfermeras desaparecieron y el muchacho quedo solo, en la fria y desoladora sala. Obviamente, él ya ni recordaba en donde estaba. Y ella queria olvidar en donde se encontraba él. Se sirvió un café. Tiritando de forma totalmente anómala. Se quemo los finos dedos y no se quejo. Parecia castigarse de cierto modo. Una de las enfermeras sonrio al notarlo y corrio presurosa a comentarlo con otra. Un par de imágenes confusas la asalto, haciendo derramar el café. Se sento bruscamente en el sillon y se quedo muy silenciosa. Ni yo podria descifrar que pasaba en su mente. Por ello, casi salto al oir una voz conocida.
En donde esta? En donde esta! – Repetia sin cansancio, un par de enfermeras corpulentas la detubieron en el acto. El hombre que venia atrás la sostuvo fuertemente, obligandose a calmarse. Pero ella seguia diciendo – Quiero verlo!.
La muchacha se levanto del sillon haciendo un ruido sordo. El cabello se deshizo en bucles que hacian brincos con sus pasos. Carraspeo un poco y la invitada ruidosa se calmo de inmediato. Abrio la boca para decir brevemente – Esta estable. Dejelo descanzar. – Siguio caminando y sintio una manotada que la obligo a girarse. La otra mujer, se altero muchisimo más al ver la fria respuesta.
Pero! Que dice! Él estubo a punto de morir!
La doctora carraspeo más fuerte aun y le pregunto -¿Acaso usted es medico? Si lo fuera… ¿Para que diablos lo trajo acá? Asi que, si no tiene nada más que decirme. Desaparesca de mi vista.
La otra mujer se intimido de tal manera que se giro y rompio a llorar en el hombre que yacia a su lado. La doctora levanto la vista desde sus lentes y en un instante lo reconocio. Y él tambien noto que lo reconocio. Tal como viejos amigos que no se veian hace mucho, no se dijieron nada. Los terminos entre ellos fueron tensos. Y aun lo seguían siendo. Pero ella sonrio y se oculto entre los pliegues de un pañuelo gris que tenia en el cuello. Él se hundio en el cabello de la chica, sin poderle responder.
Era obvio. Se quedaria con ella. La tal mujer soñada. Tenia derecho a quedarse con todo… pero algo no le cuadraba en absoluto. Al parecer, ella estaba enamorada de otra persona. Claro… su reacción fue desmedida.
Se metio por los nervios del hospital, para llegar a ver al muchacho. Estaba durmiendo tan placidamente que cualquier movimiento lo despertaria. No podia recordar su rostro. Por ello, volvio a salir de la habitación y se dirigio al pasillo central, en donde tenia un lado completo de ventanas que daban a un lindo arbol que estaba a punto de florecer.
Dificil de ignorar, era su espalda ancha y labios gruesos. Fumaba con la ventana abierta. Para calmarse o pensar en otra cosa, seguia un patron de conducta muy similar. Ella caminaba con cautela y él en la segunda bocanada de aire le dijo distraido.
Te demoraste en venir. – Ella sonrio y le contesto brevemente.
Eres tan facil de leer como un libro abierto. Tanto tiempo sin verte. Es un poco incomodo verte en esta situación.- Fumo un segundo y dijo distraido.
Ah, tu dices por Ann? – Pregunto y ella le afirmo con la cabeza acotando
Tu novia es algo… expresiva. – Él sonrio casi con gracia y le rectifico
Es mi esposa. Debes disculparla. Siempre se comporta asi cuando se trata de él. – La mujer suspiro y murmuro “Esposa”.
Felicidades entonces! No te molesta que tu señora se preocupe tanto por él? – El hombre meneo la cabeza
Él estubo antes que yo. Yo hago lo que puedo por suplir su lugar. Hay dias en donde lo logro y en otros que no… pero, aun asi, ella accedio a casarse conmigo.
Y has sido feliz? – Le pregunto con un tono esperanzador casi imposible en la seriedad de la muchacha. El hombre se sorprendio extrañamente y comento.
Creo que la felicidad no es importante. Estar con ella me basta.
Supongo que eso se llama resignarse ¿Verdad? – Pregunto metiendo todo un dedo en una herida de ambos. Por ello, el comento.
Creo que por eso, no puedo enojarme ni sentirme triste por ella… yo tambien vivi todo eso. Con una ilusión ridiculamente real, que en estos momentos me esta conversando de todo y nada…
Debes entender que no fue por que yo n-…
No mientas! No me mientas! Todas las razones te sirvieron de pretexto y asi has vivido, engañada. De hecho, se que aun piensas en mi. Y no es necesario mirarte para desifrarlo!
Camino por el pasillo hasta alcanzar a Ann y dejo a la muchacha tratando de ignorar lo que le habia sido expulsado, limpiando sus lentes.
Pero tal, como una mancha que no quiere salir, tenia esa herida en el corazón…
Y era cierto.
Add comment Junio 3, 2009
[Cuento] Blanco reencuentro.
by Azymphonia & Chiby~ [ Si, nos juntamos y hicimos esto, Quien escribio tal o cual parte... esa es la magia de esto :3. Enjoy~ ]
~
Nieve?
Crei decir. Tal blancura me mareaba. Pero algo sobresaliente del cuadro me hizo asombrarme. Una chaqueta azul, al fondo de la nevada calle, me hizo caminar hacia ella, sin preguntarme el por que. El insistente maullido de un gato negro me parecia una canción peculiar, algo obsesiva… al percatarse de mi presencia me araño un pie, no fui capaz de reaccionar y solamente lo acaricie. Al levantarme, el gato se habia ido sin dejar rastro. Tampoco habia notado que estaba muy cerca de la persona que usaba esa chaqueta, mire hacia los lados y vi una taza de chocolate volando por la acera, realmente no me parecio bizarro. Ya desde el inicio, desde el momento de la nieve, me percate que era un sueño. En esta ciudad, no suele parar de llover… debe ser por ello que las casas se ven tan apagadas y pequeñas… Pestañee un par de veces al notar que me miraba extrañada, si… era una muchacha no más alta que yo. Sus ojos celestes golpeaban una puerta extraña de mi cerebro, sentia el “Toc, toc!” insistentemente, aun que no sabia si responderia alguien. Respire confusamente, por que algo me estaba haciendo respirar pésimamente mal y no era el inexistente frio… me dolia, me dolia de una manera infernal. Sera ironico lo que dire, pero sentia el latir confuso de un musculo que dejo de estar por años en ese lugar… ¿Pero que…? Su mano… una de sus manos es de metal? El olor a Fierro oxidado me causaba un placer extraño. Hasta podia decir que me sentia exitado de alguna manera… ¿Vaya, hasta yo tengo un fetichismo extraño que no recuerdo? Ella pestañeo muchas veces y torcio la boca de forma insistente, aun si sus musculos no le daban para hacerlo bien… y claro… al fin lo pude ver, intentaba sonreir… aun que no estaba realmente feliz. La duda se empezaba a expandir y me sentia extraño, exitado, exaltado y triste… ¿triste? ¿Por qué triste?… si no habia nada que me pudiera hacer sentir asi…
Solo falto que pensase eso para entenderlo.
La puerta se abrio atropelladamente y la vi, tendida en el suelo. Y yo estaba boca arriba… rojo… el campo de flores se habia teñido de rojo y ella decia algo que por mis gritos no podia escuchar…
Y por ello, desperté gritando como un obseso, mientras mis vecinos de departamento golpeaban las murallas para que me callara.
Aun que, ahora este despierto, no puedo recordar su rostro, mirando al techo, recostado gire la cabeza para mirar el reloj, me pesaba… no solo la cabeza, si no tambien las manos y extrañamente el pecho. Notè que ya era la hora. Me levantè con pereza, casi dejando caer mi cuerpo de la cama, me dirigì al baño y la sorpresa me embargò cuando vi que algo peculiar habia en mis ojos… estaba llorando?, desde cuando?… “ah, de seguro fue culpa de aquel sueño”-pensè.
Pero, no le di importancia, nunca se la doy.
Continue mi dia como siempre, sin embargo aquella chaqueta azul aun invadia mi pensamiento, casi contra mi voluntad.
No sentì las gotas de lluvia caer sobre mi cabeza al salir de casa… es que ya me habia acostumbado a su frio contacto?
Pero, no le di importancia, nunca se la doy.
Hey! Cris! – Escuche una voz femenina que me obligo a girarme. Era Nella, la chica que vivia debajo de mi departamento. – Oi tus gritos en la mañana, estas bien? – Sonrio amablemente, aun que, esa sonrisa escondia profundos rastros de hipocresía, así que, no le respondí y seguí mi camino. Debió quedarse con su cara de confundida. Si, esa que a todo el mundo le viene bien, de vez en cuando… esa que aparece cuando ya nada parece normal… el caos tiene su belleza escondida entre los pliegues de sus eternos cambios.
Camine deprisa por entre las angostas calles de la ciudad que no para de llover, en realidad, ya no recuerdo su nombre, me parece más simpático decirle “Ciudad que no para de llover”. Es la más peculiar en el mundo. Parece como si Dios le llorase todos los días por las horribles cosas que han pasado en este pueblo. Entre guerras civiles y legendarias, cada uno de los ciudadanos tiene una cicatriz más pronunciada que otros. Algunos la llevamos por dentro y otros por fuera. Y otros nunca se recuperan. Se disuelven en una especie de dolor que va más allá de lo físico. Tal vez, estas guerras han pasado en miles de años, pero… el corazón de la gente no lo olvida tan fácilmente. Y así es como funciona nuestra ciudad, en donde el cielo llora por nosotros y nosotros ni siquiera notamos nuestras lagrimas… dejamos de utilizarlas por que, no nos ayudaban… nunca lo hicieron… ni siquiera esta estupida lluvia lo hará… pero, tampoco ocupamos nuestras sonrisas. Solo una especie de ciudad fantasma. Con los gritos de los gatos que ahora sonaban como canciones ante el golpeteo incesante de esta lluvia que nos moja completamente. Gire mi rostro lentamente, por que quería confirmar que no era…
Negro, como las sombras, me miraba desde ahí y me bufaba. Mire el cielo distraídamente, pensando ilógicamente que la nieve iba a irrumpir pronto. A los pocos segundos desistí. No era un tipo que lograba romper con la rutina tan fácilmente, pero un movimiento era suficiente. No podia creer que el sueño se volveria realidad.
Pero no le di importancia, nunca se la doy.
Sonreí desafortunadamente, como si algo en mi se hubiera roto. No lo entendí, hasta mucho después. Puede que incluso me tomara mucho tiempo el comprenderlo bien… el asumirlo.
El gato se acercó a mi mas esta vez no me arañó como soñé, si no que refregó su cuerpo contra mi pierna, ronroneando melosamente, pero yo simplemente le ignoré. La lluvia seguía cayendo y cayendo, mire hacia los lados… no había taza de chocolate. De seguro solo había sido una coincidencia, claro que nunca he creído en las coincidencias. Siempre he pensado que solo son una forma de llamar a lo inevitable.
Seguí caminando y de pronto el callejón pareció volverse mas lúgubre de lo acostumbrado, tan silencioso como siempre y mas infinito que nunca. Me extrañó es cierto, tal vez era mi mente la que estaba percibiendo el entorno de otra manera, o tal vez era el entorno quien poco a poco comenzaba a cambiarme.
Pero no le di importancia… nunca se la doy.
Había perdido la ilusión de un sueño en un segundo. Emifero y perdido. Empecé a preguntarme por el significado del sueño, antes de poder darme cuenta de que estaba pasando a mi alrededor. Mis orejas se movieron al sentir el murmullo y el olor…
Metal. Una voz hablaba tan despacio que no lograba apartarla del eco monótono de la lluvia. Pero, no era agradable. Era una voz cantando, pero su armonía me estaba irritando a niveles que había olvidado. Quería acallarla, pero como podía? Busque entre la densa y extraña lluvia que empezó a detenerse de a poco… hasta que mire a mi frente.
Azul. Como el cielo. Un día normal, nunca me hubiera fijado. Pero este día era especial… ella estaba cantando.
Pero le di importancia… como nunca se la doy.
Rojo. Mi cabello empezó a desparrarse por mi rostro sin permitirme ver. Y ella se giro. El tiempo se dilato tanto…
Pero le di importancia… como nunca se la doy.
Una puntada y una exaltación hicieron eco. Ella pestañeo extrañada. Y por esas razones que no entiendo. Sonrío. Pero mi corazón dolía tanto en ese momento…
¡¿Qué tienes?! – Escuche antes de desvanecerme.
(…)
Comenzó a nevar de nuevo… detrás de la ventana… me sentía demasiado mareado de pronto. Pero, no sentía mi cuerpo. De seguro era otro sueño.
Es extraño, cuando llovía todo el tiempo, ya no nos preocupábamos, pero desde que paso esto… todos corrieron a refugiarse… – Me levante tan rapido que la cabeza empezó a dolerme fuertemente. Ahí estaba. Su olor… ese olor a Metal me tapaba las narices, pero algo en su desagradable olor que me hipnotizaba.
Es nieve – Casi escupí. En realidad ni siquiera lo pensé demasiado. Me sonaba demasiado extraño de que alguien no supiera que se llamaba nieve. Era más hermosa que lo que se veía en el sueño.
Pero quise no darle importancia… como nunca se la doy.
Algo dentro de mi corazón susurraba lentamente que no podía estar ahí. Pero en esa suplicante voz, se escondía la plegaria para que me quedase. ¿Pero.. que diablos pasaba?. No la conocía, la conocí en un sueño que tuve ayer… y ahora, estamos en un cuadro digno de ser grabado… ¡¿Qué diablos esta pasando?!
La vi. – Me soltó de la nada y espere a que siguiera hablando. El ruido de la nieve es muy curioso si se escucha con cuidado y tuve la oportunidad de escucharlo durante algunos minutos antes de que se atreviera a hablar. Seguí su mirada y lo entendí, lo entendí al segundo que lo dijo, pero no quería verlo. No quería ver la cicatriz. Hasta que ella se paro de pronto y la toco. Si. Estaba medio desnudo, en una cama de una desconocida. ¿Qué extraño suena, verdad?. …
Espera…
La mire. La mire!.
Espera un segundo…
No estaba. No estaba! Comprimí mi pecho. Y lo sentía…
Estaba latiendo!.
¿En que momento…? Cuando levante la vista, la muchacha me miraba curiosa. Sus ojos celestes volvían a golpear algo dentro de mi cabeza.
Lo habías olvidado.. verdad? – Me dijo y señalo el espacio en donde estaba la cicatriz.
Por que, no le di importancia, nunca se la doy…
Y empecé a sentir el peso de la nieve, afuera. El frío que calibraba mis huesos… y ella, mirándome desde la ventana.
¿Por que, no le di importancia, nunca se la di…?
No estaba su sonrisa… las que me había regalado, se habían diluido con la lluvia que dejo de caer. Se había trizado. Creo que ahora me recuerda… y yo creo que la recuerdo. Pero es tiempo de marcharme.
Si una vez me arrancaste el corazón, no quiero volver a equivocarme contigo…
Por ello, la nieve solo cayo ese día…
1 comment Abril 6, 2009
[ Cuento ] Numero 653
No leas… – Se podía oír como suplicaba entre las murallas de metal. La pequeña joven quedo petrificada, al dejar caer severamente una nota que decía:
“Mañana, el numero 653, será ejecutado al amanecer”
La joven llevo torpemente las manos a su cabello. Sus ojos se abrieron desmesuradamente y empapados en lagrimas volvieron a besarse con el suelo. Besos de codicias podían sentirse en aquel lugar, El tétrico sonido del viento colarse por los fieros, hacia que la voz del Numero 653 se apagara cada vez más. La joven respiro antes de gritar al infinito, solo sus propios ecos se escucharon y rompieron los tímpanos de Numero 653… como si de un fusil se tratase. El Papel empapado en sangre yacía totalmente difuso. El numero 653 quedo de pronto sordo… podía ver perfectamente a la joven derrumbada, como si de una huérfana se tratase. De pronto, la luz se volvió mas pequeña, hasta que, no pudo verla más, sus ojos en tinieblas intentaban romper las sombras que le asechaban, pero sus manos no le respondían. El viento de pronto enmudeció, ya su fría piel no se sentía. El indescriptible susurro mudo de la muerte lo seducía… pero en un intento de conciencia, se dio cuenta que no era la muerte, si no, su hermana: Desesperación. Su voz se había congelado… como si hubiera olvidado las palabras que durante 25 años utilizo, las palabras se le deshacían en agua, agua dulce… que ya no sentía. Su rostro se cubrió con sus manos tersas y firmes. Podía sentir como a sus espaldas, yacía una manta pesada… Tan pesada que no podía moverse… Todo se volvió innombrable, irreconocible… inexplicable, se sintió pequeño en un mundo que se negaba a reconocer… por que este mismo mundo fue el que lo encadeno a ese destino cruel… Levanto la mirada y vio los ojos brillosos de aquella dama que lo acompaño en momentos de penuria y alegría. Pero no la recordaba… Solo podía sentir en su boca, la dulzura de sus besos, él sabia… que no existía el beso que pudiera quitar la amargura que sentía… sus manos, blancas, como el mas puro mármol, se sentían frías… casi tan frías, en una luz de conciencia empezó a sospechar que la muchacha había perdido su calor. Sus ojos como el cielo lo miraban suplicante, pero él, parecía un muñeco desastrado, había perdido el porte y la belleza que alguna vez tubo. Ahora su espalda había cedido al peso del manto y sus ojos se volvieron oscuros… dos bolsas negras llenas de horas que nunca volverán… al árbol que le llego el otoño sin clemencia miraba al unísono… Susurros fríos se comenzaron a sentir mas allá de la jaula de pájaro cautivo…
No… debe haber un error… - dijo la joven tratando de levantarse, con los puños apretados – No puede ser…
La Joven lo miro dulcemente, con una mezcla de espanto y alegría… confusamente su cabeza dictaminaba indicios de que su realidad se deformaba… ¿como podía estar feliz de ver morir a su gran amor?… Respiro hondamente y pensó - Quisiera que lo ultimo que viera, fuera a mi, cobijándolo en mis brazos… que lo ultimo que viera de este mundo injusto fuera mi rostro sonriéndole… siempre hacia cosas estupidas para que le sonriera… le dedique mis sonrisas toda mi vida…
Tristemente la hora llego, en la oscuridad de la noche, antes de que el sol empezara su triste inicio. El Numero 653 miro a su pedazo de vida a su costado y un pelotón de fusilamiento a su frente. Se acerco uno de los encargados y llevaba una venda en su mano izquierda. El Numero 653 lo miro y se rió con la risa mas clara que había tenido en su vida. Lo miro y le dijo convencido
Si he de morir, que sea de frente… quiero poder ver el mundo que he perdido en los ojos de mi querida…
Ha de ser valiente – dijo el encargado – desea ver la muerte… que se lo merece por sus pecados…
El numero 653 gasto unos de sus cuantiosos segundos y le dijo – Llevo cargas y culpas que no son mías… he sido un mártir de sus gobierno loco y paranoico…
El Encargado paso por su frente y se dispuso a ponerse a tras del pelotón. Fue cosas de segundos… mientras el gallo cantaba su tonada… el Numero 653 caía estrepitosamente a los brazos de su amada. La Joven intentaba no llorar para hablarle con claridad…
Mírame… Mírame a mis ojos… Vicente…
Confundido, tosiendo sangre, dijo antes de sepultar sus palabras entre sangre confusa.
Gracias por devolverme algo que habia perdido… Marie.
La joven cobijo entre sus brazos vacíos la vida del numero 653… y sintió el calor de un cuerpo que amo y reconoció como suyo… el cuerpo de Vicente… le sonrió con lagrimas en los ojos…
Add comment Octubre 29, 2008
[ Cuento ] La ultima inexpresividad…
Se abrió, tal como una flor en primavera, pero la cruda tarde de invierno evidenciaba todo lo contrario. Nada salio de su boca después de un rato, no existía seguridad en sus pensamientos, tan acallados como
siempre, durante todos esos años. No recuerdo cuando fue que la conocí, pero siempre ha estado. Sus cabellos negros emergen desde su eterna palidez. Ella insiste que no la mire, pero no puedo dejar de mirarla. Su rostro, lánguido y perdido, evoca en mi, las más perdidas esperanzas de este mundo. No es que haya
dejado de creer en ello, pero… ya no existían palabras para mi.
Toc-tac, el suave ruido de un clip-clap.
No recuerdo cuando fue que deje de creer en ello… pero aun así, el tiempo nunca me perdono haberlo olvidado…
Esa sutil fragancia…
¿Que más podía hacer? La había perdido. Artificialmente ya no era mía. Había sido mi eterna culpa… robarme sus sentimientos y vaciarla a esperanzas… pero ella sigue ahí, para mi, esperando… ¿Que es lo que esperas ya? Sus labios no tenían intención de abrirse y ella insiste en que no la mire… ¿Que importancia tiene ello? Ella sigue ahí, impávida, ya llegará el segundo en el cual se marche, sin mediar palabra…
¿Sigue cumpliendo tu condena? – Su voz sonaba tan dulce, tanto que podría beberla sin dudarlo. Pero me contuve. Tal como si mi honor de hombre estuviera en juego no dije nada. Ella simplemente murmuro algo por lo bajo y de repente su voz, calmo el silencio que emergía extrañamente…- Ya han pasado dos años… -
No pude ignorar sus ultimas palabras, un tormento perdido quiso gritarle lo que durante mucho tiempo contuve, pero no lo hice… no podía decirle que la amaba, el sentimiento en ella se había pulverizado… demasiado tiempo… y ella seguía reteniendo con su silencio, el tamaño de mentira que creía que sostenía en mi corazón… puso una de sus delicadas manos en mis ojos y deposito en mi mano estupidamente abierta, un objeto frio – como si ella me debiera algo – . Mi corazón creyó pararse un segundo, cuando sintió su ligero ruido…
Una Luciérnaga… – Cuando abrí los ojos, ya se había marchado… su perfume inundo mis más profundos sentidos y sintiéndome ahogado, accedí a sentarme no muy cuidadosamente en el suelo. He de admitir que saldrá un moretón en uno de mis muslos, pero el dolor se había bloqueado con tal fuerza, que no podía
sentirlo…
Ese gentil gesto…
¿Donde la había visto? solía preguntarle a mi memoria desnutrida, ella no lograba acertar con nada, recuerdos de niñez, adolescencia… e incluso algunos no muy claros si fueron sueños o no, se citaron al cateo. La pequeña dama seguía lanzando recuerdos de unos pocos cajones azules.
No, esos no, Memory! – Escuche la pequeña voz de un pequeño hombre, la dama se arreglo los lentes y antes de escuchar su replica, le volvió a decir – Memory, este no es un recuerdo…
Entonces, si no es un recuerdo, Señor Inconciencia, Que es entonces? - Inconciencia arreglo su pequeño lente y suspiro disconforme -
Es una invitación al futuro… – Memory, del asombro, soltó los últimos portafolios que cayeron dando golpes secos al piso de madera. Abrió la boca con las mejillas hinchadas.
Pe… Pero! Tu sabes lo que significa! – Grito espantada. Le cayo el ultimo folio negro en su pequeña cabeza celeste y desparramo un montón de papeles, que cayeron en diferentes frecuencias. Inconciencia tomo una pequeña foto del suelo y la giro, provocando un grito sordo en la pobre Memory… – No es
posible… – Saco el folio y leyó el rotulo. Quedo en silencio un par de segundos
Memoria… tu sabes que él puede hacer lo que quiera… – Le dijo, casi suspirando como si hubiera hecho un gran trabajo antes de ni siquiera mover un dedo. Memoria cerro el folio y dudosa, olvido su necedad y empezó a mirar lo que contenía.
Fotos de ella y de él, desparramadas en un collage mal hecho. Fotos rotas, hechas pedazos y luego compuesta con cinta, con garabatos de un lápiz azul, recortes añadidos… todo lo que él intento para olvidarla, uno par de papeles con su letra, poemas mil veces corregidos, canciones mil veces dedicadas… pero lucían viejas y secas. Como si jamás hubieran salido de ese folio negro. Otros sobres mal cerrados, mil disculpas hechas, tres chocolates amargos podridos, un millón de intenciones escritas y no dichas y otro millón más de arrepentimiento…
Después de todo… él decidió enterrarla… pero lo cierto es, que no puede perdonarse. – Dijo Inconciencia, al ver la foto de ella sonriendo junto a él, en un sueño bastante nítido para ella. Al verla, sonrió indiscretamente. -Y aun si tiene la invitación, no será capaz de seguirle…
Memoria, que seguía recogiendo folios como una loca, después de que Olvido, el perro juguetón de la oficina, se aficionara por romper y babear los folios, se zumbara 10 folios y los lanzara al manantial de los sueños… de hecho, Memoria aun se sentía culpable del mal dormir de su Jefe superior humano… No pudo dormir bien durante 4 dias por despertarse en las noches con sueños bastante horribles. Y Olvido movía su cola, estornudando de felicidad, mientras Conciencia, desde su alta torre, lo miraba riéndose. Se incorporo de pronto, cerrando el folio y suspiro cansada. Era tal la información de esa carpeta negra que llenaba un cajón entero. – ¿Gana un poco de libertad para encadenarse de por vida? – dijo disconforme, Inconciencia se sentó pesadamente y suspiro con disconformidad…
Yo conozco, cada pliegue de su rostro que hace al sonreír, cada palabra y posible respuesta que pueda decir. Se sus muecas, sus gestos, sus silencios, sus movimientos torpes y sus tono decidido al hacerse escuchar… todo eso lo sé. Él lo ha analizado junto conmigo, durante tanto tiempo que asusta… ahora, ella le dio su ultima luz, lo ultimo que puede hacer antes de que nunca más vuelva a alcanzarla. – Con los dedos, tambollireaba su rostro, Memoria guardo el folio torpemente y haciendo fuerza con el archivero, recito diciendo… Sea como sea… cuando se de cuenta, será demasiado tarde…
Clip-clap. El suave ruido del toc toc.
La Luz tenue de la luciérnaga se solía apagar a ratos… nervioso de que la señal fuera a morir por asfixia… destape el frasco…
Y la Luciérnaga no salio.
La moví sin demasiado cuidado y quedo pegada en el frasco. Creo que abrí los ojos demasiado, irritándolos por el viento helado que soplaba… no lo había entendido… se había ahogado… del aire que entro abruptamente al frasco. No fue mi estupidez… fue mi poco cuidado… ella se apago… frente a mi, desapareció. Mi mano sin mediar preámbulos, fue a parar torpemente a mi sien, me sentía cada vez
más mareado, las ideas comenzaban a pesarme y a enterrarse en mi perdido corazón. Podía sentir, la sutileza de este dolor oculto, durante tantos años.
¿Pero de que me servia ahora sentirlo…?
Ya nadie podría repararlo…
Clip-clap. El suave crujido del Clap… clan.
El ladrido de un perro se hacia oír a lo lejos, en donde nadie, aun teniendo oídos totalmente atentos, podría oírlo. Una pequeña persona, posada en una torre, se quedo mirando como un folio negro se depositaba entre sus manos. Lo abrió con cuidado. Y solamente basto ese gesto para entenderlo todo.
Dicen que estuvo, que vino y ya se fue, dicen que se fue con sus manos blancas vacías, pero otros afirman que se llevo todas sus amarguras en ellas.
Y a pesar de lo mucho que ella lloro entonces…
Dicen que le regalo un último instante de comprensión para marcharse de sus recuerdos. Lo entendió, demasiado tarde. La ultima inexpresividad del no entender…
Y a pesar de lo extraño que aun a él, le suena la melancolía…
Lo único que se sabe con certeza, es que ella hace 2 años que se había ido, solo su imagen penaba de vez en cuando en algún sueño perdido. Estaba ataviada en un vestido lleno de Culpa. Y ya su rostro no estaba bien definido… su sonrisa se había quebrado y sus mejillas no tenían cuerpo, sus ojos se lucían más tristes y su nariz más caída.
Y a pesar de que dijo que jamás la olvidaría…
Ring… el suave sonido de la realidad.
Y una lagrima de despedida, corrió por sus blancas mejillas cuando despertó
aquella mañana. Se toco el rostro con demasiada fuerza y logro extraer esa
lágrima de su lisa mejilla. Sus cabellos negros pararon frente a la palidez de
aquella palma. No le interrumpieron su pensamiento confuso.
¿Por qué… por que vuelve a mis sueños? A pasado tanto tiempo… – Miro hacia su
ventana, el sol se dejaba ver entre las nubes negras. El reflejo del espejo, le
permitió ver la fecha… – Once… - no pudo murmurar más, el pequeño duende que le
observaba desde lejos, se robo sus palabras… haciéndola creer que no existían
palabras para él… lo cierto era, que ya las había dicho todas. Sentía la
sequedad en su interior, incomodándola. – Estupido corazón… déjame… sabes
perfectamente… – y a pesar de su terquedad, el perfume de su pieza, decía otra
cosa. Como un millón de cosas más. Tendió su mano abierta y rodó la solitaria
lágrima por su mano. Cerró sus ojos.
Ring.. ring… el suave sonido de lo olvidado.
Una canción floreció entre sus labios esa mañana, una que a ella le
fascinaba, pero él había olvidado… también había olvidado que le gustaba esa
canción. Las razones se le acumulaban en la cabeza y no tenia respuestas para
tal pregunta… que tomaba fuerza… y prefirió callar… como ya lo había hecho
durante mucho tiempo…
El Silencio se apodero de los dos cuadros. Nadie pudo entender por que, si
dentro, muy dentro, su conexión no se había acabado…
Pero él no pronunciará nada. Y ella no tiene nada que decir
Add comment Octubre 22, 2008